¡Por fin llega la noche! Pero comienzas a notar que tu bebé no quiere irse a la cama, llora, se estresa, no descansa, se despierta repetitivamente en la noche y por lo tanto no duerme bien y al día siguiente ambos están exhaustos.
Si es tu caso deberías de tomar en cuenta los siguientes puntos:
- SABANAS LISAS: La cama tiene que ser lo más cómoda posible para nuestro pequeño y te recomendamos que las sábanas sean lisas ya que los dibujos, a pesar de ser lindos, pueden llegar a estimular su imaginación, distraerlo e incluso puede llegar a asustarse.
- JUGUETES: No hay que llenar toda la cama de juguetes, podemos asustarlo. Regálale un juguete especial para irse a dormir con él y ponle un nombre para que te entienda "Este es Pipo y te va a acompañar a dormir" Y Pipo debe ser el único.
- COBIJAS: Si tu hijo tiene menos de dos años hay que tener cuidado con las cobijas. Es mejor comprar un calentador en invierno, ambientar la habitación ANTES de acostarlo y evitar las cobijas que puedan ser gruesas o muy pesadas.
De esta manera, si tu hijo está cómodo se va a sentir más seguro a la hora de dormir, sobre todo si lo acuestas con calma, sin regaños ni llantos. Aunque no lo creas, tu bebé siente tu desesperación cuando tu ya te quieres ir a dormir.

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